La historia de la Comarca Lagunera como la de cualquier parte del mundo contiene esfuerzos dignos de gran admiración y respeto en familias que a falta de preparación y oportunidades en actividades profesionales y campos que tal vez ansiaron, encontraron en el autoempleo y el comercio que llaman informal una oportunidad de iniciar vida mejor
Le expongo el punto:
gente que de informal nada tiene, sino que con gran disciplina, ánimo y visión
clara de cuanto necesita y cuanto puede lograr abunda y la encuentra usted
sonriendo al servir un platillo u ofrecer algún otro producto o servicio sin
que el IMSS o Hacienda logren cargarle las imposiciones que aplican a los que
se les dice empresa establecida.
Las cocheras de las
casas, un puestecito, la cajuela del coche o hasta una mesita y una hielera se
convierten súbitamente en la tabla de salvación financiera de familias
completas que cuando encuentran lo que llaman “ideas de éxito” en su interior,
su actitud les reviste de empresario que, en algunos casos muy populares por
cierto, les permiten no sólo tener mejor calidad de vida, sino generarla para
otros a través de la actividad que desarrollan.
¿Conoce usted a Raúl
“el malévolo”?Gracias a Dios que por
asuntos de presupuesto un día le dijeron que sus cuatro mil pesos mensuales
como ayudante general en el aeropuerto Francisco Sarabia de Torreón ya no
podrían sostenerse y que decidió apoyar a su mamá en la elaboración de los muy
famosos “tortillones” que hoy no sólo al poniente de la ciudad, sino en
diferentes puntos de la Comarca Lagunera son el sustento de muchas familias que
junto a su visión y disciplina encontraron como una especie de franquicia que
les da para vivir un poco mejor que cuando le trabajaban a una empresa formal o
a otros.Aprendieron y Raúl enseña
bien.
La gente que llegó
desde Juanchorey, del municipio de Tepetongo, Zacatecas, es bien famosa por su
trabajo como industrial de la masa y la tortillay por los tacos estilo “joya” no sólo en la
Laguna, sino en muchas partes del país en donde bien claro está que con un
objetivo preciso y trabajo duro pueden lograrse condiciones mejores de vida
para sus familias y para las de otros.Hoy de hecho abundan profesionistas y empresarios formales hijos de
gente de origen humilde; pero con un gran valor para construir sus negocios.
Una de las formas
mejores que he podido escuchar de referirse a este tipo de personas, con
admiración por supuesto, es el adjetivo “gente de trabajo”, que les coloca como
ciudadanos de bien con hábitos e ideas de constante aplicación y sacrificio
para a través del comercio encontrar una fuente de ingresos que saque adelante
las necesidades de los suyos y, cuando las cosas funcionan, con gran generosidad
participar a otros de las oportunidades que de su esfuerzo emanan.
Desde Sonora un
hombre de apellido Wilson se cansó de ser despedido precisamente cuando más
necesitaba su familia del ingresito económico que con sus trabajos encontraba,
intentó incluso un taxi, vender seguros, afores y encontró una vez la
posibilidad de traer ropa y artículos que son rematados en los Estados Unidos
de Norteamérica y que tienen gran demanda en los diferentes tianguis de la
Laguna.Hoy sus hijos estudian y ha
soportado sus necesidades con esfuerzo, dedicación y deseos de no dejar de
luchar por su familia.
En mi ciudad adoptiva
me ha distinguido siempre con finas atenciones don Luis Marrufo Álvarez, ex
alcalde maderense, quien siendo de origen muy humilde tuvo un paso firme como
empleado de empresas “formales” para lograr la carrera profesional de contador
público que le permitió llegar a dirigir empresas importantes como la Coca
Cola; pero que le regalaron las habilidades y visión necesarias para construir
empresas que hoy generan a muchas familias una posibilidad financiera.
Casos de personas a
las que hoy quienes las conocen pueden decir “se fueron para arriba” o “le
pegaron cuando arrancaron con tal o cual actividad” gracias a Dios son
muchos.En lo particular, una de las
cosas que más disfruto es de hacerles prácticamente una entrevista cuando se
dejan y encontrar en ellos ese factor común que con los que logran metas
comparten.Esta ocasión vaya también
el reconocimiento personal y felicitaciones para quienes aunque no logro
mencionar aquí se identifican como objeto de mi admiración.
Dios bendiga a los
que se atreven, a los que insisten, persisten y resisten.Gracias por que con su valor generan
oportunidad de ingreso para quienes todavía no saben que también tienen el
mismo valor en su interior y son sus trabajadores.Un abrazo sincero para los que van a
arrancar o piensan hacerlo pronto y a quienes hoy demuestran con su solvencia
que es posible prosperar siendo gente de bien, gente de trabajo.Ahí está el mail.