La soberbia, la lujuria, la pereza, la ira y la gula, y no tanto la
corrupción, son algunos de los pecados capitales que han perdido a los
jueces, magistrados y demás integrantes del Poder Judicial de la
Federación, en los últimos 15 años.
Una radiografía elaborada por el Consejo de la Judicatura Federal da
cuenta, paso a paso, las sanciones que recibieron los jueces y
magistrados federales del país, el personal que con ellos labora, de
1995 a abril de 2010, y se observa que este tipo de conductas han sido
recurrentes entre los funcionarios judiciales.
Según información recopilada y difundida por la Secretaría Ejecutiva de
Disciplina del Consejo de la Judicatura Federal, de 1995 a abril de
2010, en total, fueron sancionados 957 funcionarios.
Conforme a la gravedad de las conductas en que incurrieron los
servidores públicos en este periodo, las sanciones que recibieron fueron
desde un apercibimiento privado o público, una amonestación, hasta la
suspensión, inhabilitación o destitución de su cargo.
Entre las conductas en que incurrieron los representantes del Poder
Judicial están: el trato altanero, grosero y el hacer sentir que es un
ser superior respecto a sus subordinados; el acoso sexual, con toqueteos
de piernas, saludos obligados con besos o propuestas directas para
intimar; los retrasos y el rezago injustificado de su trabajo, los
arranques de cólera intempestivos, y hasta el gusto excesivo por las
bebidas alcohólicas.
El Universal